Café y lecturas



Celebramos el día del libro en la Biblioteca de Jaraíz. Fue un acto que organizaba el Club de lectura Cesar Martín. El cartel que anunciaba el encuentro invitaba a ‘una experiencia de café y lecturas’. El evento se cumplió según lo esperado: en lo referente a las lecturas, las personas lectoras allí presentes hablaron de sus libros más queridos y razonaron los motivos de su amor a esos libros, que eran los mismos encantos por los que recomendaban su lectura. Gracias a ese grupo y sus comentarios sobre la lectura fue fácil entender que cada cual y su memoria es una biblioteca llena de vida. Por lo mismo, tampoco resultó complicado recordar la intuición de Borges relativa a que el Paraíso debe ser una especie de Biblioteca.
En algún momento del encuentro vimos cómo acceden a la lectura, y disfrutan de ella, las personas que no tienen vista en los ojos, porque la tienen en la yema de los dedos. Gozamos con algunas lecturas en Braille. Llenas de encanto, dicho sea de paso, y no exentas de pinceladas de humor cuando una de esas personas, que lee el mundo con los dedos, explicó: “Le dieron un rallador a un ciego. Lo palpó como si lo leyera y dijo: pero quién ha escrito esta mierda”.    
Hubo también palabras de agradecimiento y alabanza a quienes escriben los libros, personificados en Don Miguel de Cervantes.
¡Ah! ¡El café! Casi se me olvida: el café estuvo muy bien acompañado por pastas de té, perrunillas y hasta tres bizcochos deliciosos. Así quedó sellado el recuerdo al Quijote y a su autor, que dejó escrito que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.

Ignacio del Dedo