La calle del coso (Jaraíz de la Vera)

¡Qué tendrán determinadas calles para que sin pensarlo elijamos caminar por ellas y no por otras! ¿Qué tiene la calle del coso para que tres o cuatro veces por semana los pies y los ojos me lleven por ella y no por la carretera, a pesar de que ésta tenga un nombre tan goloso como es Avenida de la Constitución?

Será que la boca de embudo absorbe el alma desde la plaza de Santa Ana con la fuerza de un torbellino. Será que es una calle con solera, de esas que no necesitan presentación porque conducen al lugar que dice su nombre: a la plaza. Será, en fin, que la placa de su nombre y la dedicatoria se antojan dignas y sublimes al cabo de los años; porque en algún lugar debe estar escrito que el 25 de abril de 1985 el ayuntamiento de Jaraíz acordó dedicar la Calle del Coso al poeta Luis Álvarez Lencero en virtud de sus reconocidos méritos como poeta extremeño y su significada categoría dentro y fuera de su tierra.

Los ojos se van detrás de un golondrina imaginaria y aletean las miradas en los geranios floridos de los balcones. Echo ojeadas a hurtadillas por las puertas y las ventanas y se llena la vista —¿insaciable?— con los juegos de luces y sombras de todos los recovecos de las paredes blancas.

Luis Álvarez Lencero fue también escultor, pienso y me detengo en el sitio donde los días de fiesta solemne está el arco trenzado con romeros, tomillos, retamas y brezos.

Qué bien elegida la calle para el nombre y qué propio el artista para brindarle esta calle: la calle por donde pasan las procesiones, como expresión de lo sagrado; y los encierros, como símbolo de la lucha por la vida.

Ningún nombre de calle mejor dedicado que este (El Coso) a quien escribía toros sobre el yunque y esculpía poemas con el hierro de la lengua.

Bajo los zapatos late el recuerdo de los cantos rodados que antaño empedraban con dignidad esta calle. Son recuerdos que palpitan en este hondo corazón en el que Luis Álvarez Lencero quería latir más allá de la vida:

"Pido, pues, que me lleven cuando muera
al hondo corazón de Extremadura
y en brazos de la muerte, y campesino,
en mi tierra me den la sepultura."