El lugar de los nombres
Los nombres suenan dentro de la casa
junto a la lumbre
donde los pensamientos del niño eran la luz
y los sueños las llamas.
Suenan a la puerta de una casa
o en la esquina de una calle,
en el silencio de la tarde
cuando se cruzan las miradas
y se anudan,
y vibra la lengua,
y echan a andar los recuerdos.