esos premios Príncipe

Concedieron un Premio Príncipe de Asturias de la concordia al Yad Masen, Museo del Holocausto de Jesusalen.

El objetivo del museo es perpetuar la memoria de las víctimas del holocausto.

Al parecer tales premios los concede una Fundación que lleva ese mismo nombre: Príncipe de Asturias.

Como es sabido el Príncipe de Asturias es el futuro rey de España; es decir el garante de continuidad de la monarquía. No haría falta decirlo, pero en estos tiempos que corren de ausencia de memoria conviene remachar las evidencias: la monarquía es un sistema de gobierno consistente en que a rey muerto, hijo de rey puesto.

Conceder un premio a las víctimas de causas extranjeras es una acción muy noble que honra los corazones de quienes lo otorgan; y es también una manera elegante de poner losas de silencio encima de la memoria de nuestros desaparecidos.

Hay quienes hablan de abrir viejas heridas y hasta de traicionar el espíritu de la transición. Al parecer, a la Fundación Príncipe de Asturias le viene mejor aplicar el bálsamo de los premios a cicatrices aparentemente extranjeras que echar unas gotas de agua oxigenada -o de la otra- sobre las propias heridas.

¿Para cuándo un premio Príncipe de esos a quienes investigan la Memoria Histórica de este país tan orgulloso de su ignorancia?

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